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Reforma Eléctrica 2.0

Desde el año 2019, el sector eléctrico en México ha entrado en un momento de incertidumbre debido a los intentos de lograr ajustes en su regulación, los cuales culminaron con una propuesta de reforma que incorpora estos cambios en la Ley de la Industria Eléctrica y a la constitución para mitigar el riesgo asociado a los amparos que las empresas han solicitado por dichas modificaciones.

Bien lo dice Peter Druker en Innovar o Morir, lo cual es parte de cualquier clase en las escuelas de negocios: la mejora continua es el día a día que viven todas las industrias y productos, y también lo deben vivir los gobiernos y las legislaciones. La Reforma Energética fue aprobada en agosto de 2014 y el Mercado Eléctrico Mayorista inició operaciones en 2016, es atinado revisar los aciertos y errores de esta, lo cual nos permitirá alcanzar la mejora en el sector.

 

La llamada “Contra Reforma Energética” para nada debería tener un nombre tan negativo, y más bien, debería evolucionar a Reforma Eléctrica 2.0. Para poder entrar a los detalles, vamos a revisar algunos datos del sector:

El consumo del Sistema Eléctrico Nacional paso de 291 TWh en 2017 a 317 TWh en el 2021, lo que nos indica que se requiere seguir sumando centrales eléctricas para poder satisfacer la demanda. En el mismo periodo de tiempo, la energía eólica y fotovoltaica paso de 10.4 y 0.34 TWh/año a 21 y 17 TWh/año respectivamente, y la energía carboeléctrica paso de 29 TWh/año a solo 8.7 TWh/año, lo que nos ayuda a entender que gracias a estos cambios en la matriz de generación pasamos de un factor de emisión de 0.582 a 0.423 toneladas de CO2/MWh. El precio marginal local en el mercado spot, pasó de $1,227 pesos/MWh en el Sistema Interconectado Nacional a $834 pesos/MWh en el mismo periodo de tiempo.

Desde una perspectiva numérica, vemos avances importantes con la implementación de la Reforma de 2014, sin embargo, se habla del debilitamiento de la CFE por reducir su generación y por los sobrecostos que les genera el esquema de autoabastecimiento.

En primer lugar, se menciona que las centrales eléctricas se asignan por merito económico sobre sus costos variables, y no sobre sus costos totales. Si bien, esto es cierto, pues así funcionan los mercados desregularizados, el objetivo de esta forma es lograr el mínimo costo marginal para el consumidor.

Aquí observo dos puntos: uno técnico y otro económico, en primer lugar, las energías que se despachan primero son aquellas que no se pueden controlar en su generación, pues su recurso es intermitente, por lo que dejar que estas sean las que sigan la demanda ponen en riesgo el suministro. Por otro lado, en un tema económico, usar costos totales, quitaría el incentivo a las inversiones en plantas nuevas y más eficientes, pues las plantas ya depreciadas tendrían una ventaja económica, aunque no sean las más eficientes.

La competencia motiva la mejora, y una actualización de la reforma energética debería tener como principal objetivo mantener la competencia y ayudar a que la CFE maximice su participación, compitiendo en reducir sus costos de generación. Garantizarle un porcentaje mínimo de generación, reduce la oportunidad de lograr la eficiencia en costos y tecnología.

Volver a integrar la cadena de CFE evitaría identificar en dónde hay oportunidades de mejora. Hoy se perciben oportunidades en el área de generación, cuyo uno de sus objetivos estratégicos a mediano plazo debería ser reducir el costo de generación y aumentar la energía que despachan, pero no bajo una condición especial, sino a través de la competencia, y si en la reforma actual, algo lo restringe, es donde debemos enfocar los cambios, y que realmente ayuden al sector en el país.

En conclusión, la Reforma Energética 2.0 debe tomar como base la reducción de los costos de la energía y la continua reducción de la huella de carbono en el sistema eléctrico nacional, y esta debe ser a través de la competencia y con unos reguladores fuertes que mantengan el control y el crecimiento adecuado de la matriz de generación y la modernización de esta.

En su momento fuimos innovadores cuando planteamos el mercado de capacidad y logramos el precio más bajo en una de las subastas de largo plazo en tecnología fotovoltaica. Aprendamos de esos aciertos y volvamos a ser innovadores en el sector, entendamos aquellas cosas que no resultaron de la primera reforma y mejoremos para la nueva versión, esto lograría que todos los actores del sector la aprueben y no exista tanta controversia.